Reino Unido. The two faces of january. Director: Hossein Amin. 2014



1962. Una glamurosa pareja norteamericana formada por el carismático Chester MacFarland (Viggo Mortensen) y la bella y joven Colette (Kirsten Dunst) se encuentra en Atenas durante unas vacaciones en las que recorren Europa. Durante una visita a la Acrópolis conocen a Rydal (Oscar Isaac), un joven estadounidense que habla griego y trabaja como guía turístico, situación que aprovecha para timar a turistas ricas. Atraído por la belleza de Colette e impresionado por el dinero y sofisticación de Chester, acepta encantado una invitación a cenar.
Un guía turístico, un poco ladrón y políglota conoce a una pareja americana que no es lo que parece a simple vista. El marido deja inconsciente a otro hombre en una trifulca en su hotel y el guía les ayuda a escapar y a conseguir pasaportes nuevos además de nuevas identidades. Después escapan y escapan y escapan mientras les suceden una serie de catastróficas desdichas. Más o menos ese es el guión de la película, un guión que podría ser de 1915 o de 1945 porque tampoco aporta nada nuevo
No es ningún secreto que Patricia Higmsmith se adelantó a su época, no sólo por introducirse en el viril terreno de la novela negra y policíaca, sino por presentar algunas de las primeras relaciones o atracciones gays o lésbicas en la literatura popular de la Norteamérica del siglo pasado.
Todo en la película de Amini bascula entre los personajes de Mortensen e Isaac. Pero lo que en principio podría parecer un nuevo matiz homosexual, como en la citada El talento de Mr. Ripley, en esta ocasión deriva más bien hacia derroteros igualmente psiconalíticos, pero esta vez más emotivos y desesperados, relacionados con ciertos traumas paternofiliales




















